lunes, 23 de agosto de 2010

Los adolescentes y el chat

A esta altura no es ninguna novedad decir que la aparición de internet marcó un antes y un después en lo que respecta a las comunicaciones humanas. Creado en Estados Unidos como una estrategia militar para la supervivencia de las redes de comunicación en el supuesto de ataques nucleares, con el tiempo fue expandiendo sus objetivos, alcances y navegantes.

En los últimos años una de las herramientas más utilizadas por los cibernautas adolescentes es el chat (que en español significa charla), conversación en tiempo real a través de internet entre distintos navegantes.

Existen canales de charla que facilitan este servicio, permitiendo enviar mensajes en forma simultánea a todos los que se encuentren conectados a un “chat room”, lo que en otras palabras podríamos definir como “tertulia virtual”; para los jóvenes, simplemente foros. El chat y, especialmente, los foros han posibilitado que jóvenes de distintos países en todo el mundo derriben las fronteras de espacio y tiempo y se “conozcan”.



¿Por qué les gusta tanto el chat?

Algunos especialistas señalan que el chat es un refugio para los adolescentes, porque es un espacio que permite mostrarse tal cual son y sienten. Al mismo tiempo establecen un fuerte distanciamiento con los adultos, pues éstos acceden poco o tienen un vago conocimiento de estas nuevas formas de comunicación y entretenimiento.

Los especialistas también sostienen que el chat genera la cultura del anonimato, ya que los adolescentes se acostumbran a comunicarse sentados frente al monitor de la computadora. A pesar del aislamiento, esta cultura, en definitiva, permite a los adolescentes formar amistades y relaciones de modo más sencillo y menos comprometido que si tuvieran que entablarlas en forma personal. Es al mismo tiempo una forma de que los adolescentes se sientan protagonistas porque interactúan, se socializan, intercambian ideas, generan grupos. Por supuesto que los grupos o comunidades son sistemas herméticos, lo que también sucede en la vida de los adultos.

A diferencia de la comunicación física, sea verbal o no, el universo del chat utiliza al texto como medio de expresión. Los adolescentes lo tienen tan incorporado que dicen que “hablan” cuando en realidad escriben. Hablan con los dedos y escuchan con los ojos.

El lenguaje del chat

Nuestros hijos han aprendido muy rápido este lenguaje del chat: términos y signos han creado un nuevo lenguaje, más simple y más práctico, más corto y más abreviado, plagado de “emoticones”, neologismos o caritas para expresar sentimientos y sensaciones. Algunos se amparan en el chat porque les ofrece seguridad, pierden la vergüenza o se olvidan de sus complejos.

Quienes se muestran más preocupados por este fenómeno de comunicación son los estudiosos del lenguaje. Señalan que en los ámbitos escolares se advierte el bajo nivel de diálogo y escritura de los jóvenes, especialmente, por el escaso lenguaje que utilizan lleno de simbolismos. La preocupación se acrecienta porque esta realidad sucede en una etapa vital en la formación intelectual de los jóvenes, período en el que deberían incorporar muchos más conocimientos.

Desde el punto de vista sociológico el uso de este vocabulario propio del chatear tiene que ver con esa necesidad del adolescente de crear un espacio propio, un universo al que los adultos no tengan posibilidad de acceder. Existe como una especie de código propio y esto es, quizás, uno de los tantos atractivos para los jóvenes cibernautas.

El hecho es que, a menos que sea un adulto entendido, los padres desconocen hasta la existencia de muchos elementos que componen la aldea globalizada, esta es una de las razones por las cuales internet tiene tanto atractivo para el público joven, pues da un lugar seguro para dejar sus problemas, o un mundo de escapatoria a la realidad de todos los días a niveles tanto políticos, sociales por su país o simplemente por los propios integrantes de su familia.

Esta forma de comunicarse que hoy eligen los jóvenes genera muchas incertidumbres en nosotros, los adultos. Por un lado, enriquecen sus relaciones de modo diferente al habitual y, por otro, se aíslan en sus habitaciones, en las casas de juegos en red, en los cybercafés sin sacar los ojos del monitor, sin dejar de teclear con rapidez...

Dispositivos de seguridad

El infinito mundo de conocimientos que hoy por hoy ofrece la red de redes genera también algunos riesgos por los cuales los padres deben estar alertas y combatir. No se trata de prohibirles a los chicos el acceso a internet, sino de educarlos respecto al comportamiento y la utilización correcta de esta valiosa herramienta.

El acceso a contenidos pornográficos y violentos son las mayores preocupaciones que los padres expresan cuando se les consulta sobre el tema. Pero existen otros riesgos como el secuestro, abuso sexual, intimidación, robo de identidad, crimen electrónico y la violación a la privacidad. A través del chat, niños y jóvenes pueden ser vulnerables a engaños por parte de desconocidos que se ganan su confianza, y pueden llegar a entregar inocentemente información personal, o cometer ilícitos a nombre de los menores o de sus propios padres. Hay quienes después de establecer el contacto personal citan a los niños o jóvenes en lugares públicos para secuestrarlos, robar sus pertenencias y abusar sexualmente de ellos.

La utilización de dispositivos de seguridad es lo más apropiado para proteger a niños y jóvenes. Por ejemplo, se pueden configurar algunos navegadores, como Internet Explorer, con la finalidad de restringir los contenidos inapropiados. Otras aplicaciones como Cybersitter (www.cybersitter.com), Cyberpatrol (www.cyberpatrol.com) o Netnanny (www.netnanny.com), bloquean sitios web de la “lista negra”, y restringen el uso de aplicaciones de mensajería y de chat.

Fuente: http://www.lafamilia.info/index.php?destino=/PadreseHijos/adolescentes.php?

1 comentario:

  1. El artículo es interesante, pero creo que sería mucho más válido empezar por la existencia de los dispositivos de seguridad. Eso haría que el lector se quedara en el texto. Digo esto por cuanto se ha abordado tanto ese tema que la gente está cansada de que se diga siempre lo mismo.
    En todo caso, es importante hacer hincapié en el diálogo abierto entre padres e hijos, para que no haya secretos de ningún tipo, en particular cuando se habla de las redes sociales, tan buenas como peligrosas.
    Si los hijos tienen la certeza de que pueden aclarar cualquier duda con sus padres, estoy seguro que los sustos y malos ratoa serán siempre los menos. Sin embargo, es tarea de los padres convertirse en amigos de sus hijos y no en sus celadores.

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